Archivo por meses: enero 2016

Las navidades y sus regalos

Estas últimas navidades las he vivido con una sensación muy extraña, de no encontrarme cómoda, a gusto, casi en ningún momento ni en ningún lugar. En realidad, casi todo el mes de diciembre.

navidades

Al principio, pasé varios días con una especie de resfriado. Tenía algún que otro estornudo y mi cara estaba pálida, aunque no tenía fiebre. Me sentía cansada, pero por lo menos podía hacer mis ejercicios.

La semana siguiente, sentí cierta rigidez en las rodillas y los tobillos y caminaba muy torpe. De un momento a otro la sensibilidad en los pies cambiaba, con hormigueos y descargas como de corriente en la pierna derecha… Un día era la pierna. Otro día, un pie. Luego, los dos…

Llamé a mi enfermera y le expliqué lo que me sucedía: rigidez muscular y parestesias, como en mi último brote, que van y vienen, no acaban de quedarse ni de marcharse. Por mis experiencias previas con resfriados y por esa forma de presentación, descarté un brote. Le comenté que el año anterior me presenté en urgencias con algunos síntomas alterados también intermitentes y que los médicos allí me aconsejaron tomar corticoides orales en casa.

Entonces acordamos repetir este tratamiento y ahorrarme así una visita a urgencias. Desde la primera toma noté cambios: dormí mejor, pude caminar con más fluidez y sin hacer tantas paradas para descansar, y la sensibilidad se fue normalizando.

Un efecto secundario muy habitual de los corticoides, que siempre me ha ocurrido, es el aumento de la frecuencia urinaria, pero en un momento llegué a notar sensación de quemazón, de querer orinar más de lo que tenía, entonces fui al médico de cabecera para descartar que fuera infección. No había tenido fiebre, y me dijo que tomara
directamtente el antibiótico (sobres de fosfomicina) como tratamiento preventivo. He notado la recuperación un pelín lenta debido a que en general, mis procesos de micción y el concepto de urgencia se han visto alterados por la esclerosis múltiple, también desde el último brote.

Estos pequeños contratiempos han tenido lugar en el contexto de las navidades, raro de por sí, con sus cambios de horario y de rutinas. He intentado mantener mi pequeño paseo de todos los días. He evitado algunas reuniones familiares y comidas fuera de casa. Pasé mucho tiempo descansando. Incluso hablé menos de lo habitual (que ya es poco), para no cansarme demasiado. Y por supuesto, no he ido de compras.

Por suerte, la resaca metafórica de las navidades ya ha pasado y la rutina ha recuperado el mando.

A los Reyes Magos les pedí un poco de energía y salud. Mejorar, aunque fuera poco a poco, y me lo han concedido.

Rehabilitación para mi esclerosis múltiple

El brote de este verano me ha dejado las piernas bastante tocadas. En cuanto a la terapia física, nunca me han recomendado ninguna actividad en particular. A mí me gusta caminar, pues camino, pero ahora mis piernas no responden igual que antes y necesito repartir los descansos y el tiempo de ejercicio, y tener cuidado con no pasarme.

rehabilitación

A mi neuróloga le pregunté si podía hacer alguna actividad física más adaptada y más específica para la esclerosis múltiple, y consultó con una doctora de rehabilitación. Fui a su consulta cuando todavía no estaba recuperada del brote, y efectivamente, tenía menos fuerza en la pierna derecha, apenas podía andar de puntillas, doblar los dedos de los pies hacia arriba y hacia abajo…

Las parestesias y cualquier alteración de la sensibilidad fluctúan enormemente, de cuando estás con el brote a cuando no, en temporadas de remisión, si estás cansado, si te has movido mucho, si estás malo, etc. Tiempo después, de nuevo en la consulta de rehabilitación, la doctora percibió la mejoría en cuanto a la sensibilidad y movimientos que durante el brote no podía hacer.

Una fisioterapeuta me enseñó una pequeña rutina de ejercicios para hacer en casa, en el suelo, y también algunos para realizar con ayuda de una pelota. Intento incorporar esta rutina y alternar con la cinta de andar y con otros juegos y ejercicios que comencé a practicar (como el famoso Wii Fit, del que os hablaré en algún momento). La fisio dice que está muy bien, que a mí no me interesa agotarme ni cansarme demasiado, sino mantener la flexibilidad, el equilibrio y cuidar la postura, tanto sentada como al caminar.

Para mí, el problema de la pierna es el mismo caso que el de mi ojo derecho: el ojo está bien, no le pasa nada estructrualmente, yo veo el 100%, pero las secuelas en el nervio óptico lo hacen muy sensible a la luz y a veces siento algún dolor. En mi pierna derecha ocurre lo mismo: no hay lesiones musculares, ni deformaciones, ni fracturas, ni ha sido intervenida quirúrgicamente, ni nada. La pierna está íntegra pero si el nervio no quiere, la pierna no va a responder bien.

En todas partes escucho lo importante que es la actividad física y la rehabililtación en esclerosis múltiple, cada uno en su medida. A mí, los neurólogos que me han visto no me la han presentado así, como una parte del tratamiento. También la fisio comentó que los pacientes de esclerosis múltiple suelen llegar a la consulta de rehabilitación en fases más avanzadas de la enfermedad, cuando ya están más fastidiados y han perdido movilidad.

Yo acabé en rehabilitación por preguntar. Por eso es importante no callarse las dudas.