¿En qué medida nos afecta el estrés?

Muchas veces me he parado a pensar en el primer brote de mi esclerosis múltiple, una neuritis óptica. Ese fue un síntoma muy claro de que ocurría algo, que me obligó a ir al médico, a realizar pruebas y que afortunadamente, permitió dar con un diagnóstico acertado, de forma precoz. Al parecer, los diagnósticos tempranos de esclerosis múltiple en chicas jóvenes con episodios de neuritis óptica constituyen un patrón que se repite con bastante frecuencia. A pesar de todo, yo me encontraba bien y disfrutaba de un momento de mi vida agradable y tranquilo.
Con ese brote empieza para mí la enfermedad, aunque en realidad no sé en qué momento comenzó verdaderamente mi esclerosis múltiple. Varios meses antes de la neuritis óptica, sentía hormigueo en mis pies durante muchos días, como si estuvieran dormidos. A pesar de que reparé en ello, no me alteraba lo más mínimo porque en ningún momento lo atribuía a una causa mayor, y menos a una enfermedad neurológica. Pero echando la vista atrás, me parece totalmente posible que fuera un primer síntoma de la EM. Igualmente, no había grandes contratiempos en mi vida.
Después de mi segundo brote, ese que cambió el funcionamiento de mi cerebro y mi forma de ver el mundo, acudí a neurología para la correspondiente revisión. En este caso, yo sí que había pasado por momentos complicados (que cambiaron también mi forma de entender la vida) y dada la gravedad de la situación, y se me ocurrió preguntar al neurólogo si el estrés era capaz de influir en la aparición de una recaída, o bien en la intensidad de la misma.
estrés
Imagen: Jaime Vicente (vía flickr)
El doctor respondió que las situaciones de estrés por las que pasamos en nuestras vidas afectan a todo el mundo, y las personas que padecen una enfermedad serán más sensibles y lo notarán más: un despido, una separación, la muerte de un ser querido, etc. De todas formas, en el caso de la esclerosis múltiple, no identificó al estrés como un desencadenante de brotes. Si la enfermedad evoluciona no hay forma de anticiparlo ni de saber si es debido a este motivo.
En mi modesta opinión, yo tampoco lo califico como un verdadero desencadenante porque sufrí brotes en momentos muy distintos de mi vida, pero creo que el estrés influye en una medida que varía en cada persona, según se toman las cosas que nos ocurren. Depende de las circunstancias, de lo que hayamos vivido previamente, de las personas y los recursos que tengamos alrededor, de nuestro estado de salud físico y mental…
Las adversidades van marcando el carácter durante nuestra vida, para bien o para mal. Y ciertamente, a uno le cambia el carácter cuando no goza de buena salud.

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