Los trastornos del sueño, sin diagnosticar en la mayoría de personas con esclerosis múltiple

Investigadores de la Universidad de California Davis en Sacramento (Estados Unidos), han detectado que los trastornos del sueño están ampliamente sin diagnosticar en las personas con esclerosis múltiple (EM), lo que podría estar en la raíz de uno de los síntomas más comunes y discapacitantes de la enfermedad: la fatiga.
Este gran estudio en el que participaron más de 2.300 personas con esclerosis múltiple en el norte de California, se encontró que más del 70% de los participantes dieron positivo para uno o más trastornos del sueño. Así, la investigación pone de relieve la importancia de diagnosticar las causas de la fatiga en las personas con EM, puesto que los trastornos del sueño pueden afectar al curso de la enfermedad, así como la salud general y el bienestar de los pacientes.
El estudio El infradiagnóstico de los trastornos del sueño en pacientes con esclerosis múltiple”, se publica este viernes en la edición digital de la revista ‘Journal of Clinical Sleep Medicine’. “Un gran porcentaje de individuos con EM en nuestro estudio estaban con falta de sueño y dieron positivo para uno o más trastornos del sueño”, resalta Steven Brass, profesor clínico asociado y director del Programa de Neurología clínica del sueño y codirector médico de Medicina del Sueño en el Laboratorio de la UC Davis. “La gran mayoría de estos trastornos del sueño están potencialmente sin diagnosticar y sin tratar -insiste-. Este trabajo sugiere que los pacientes con EM pueden tener trastornos del sueño que requieren un diagnóstico y gestión independiente”.
La fatiga es el sello de la esclerosis múltiple, una enfermedad inflamatoria que afecta a la sustancia blanca y la médula espinal de los pacientes. Los síntomas de la EM incluyen pérdida de visión, vértigo, debilidad y entumecimiento, además de que los pacientes también pueden experimentar síntomas psiquiátricos. El inicio de la enfermedad generalmente es entre los 20 y los 40 años y, aunque se cree que es una enfermedad autoinmune, se desconce su causa.
Se sabe que los trastornos del sueño ocurren con mayor frecuencia entre los pacientes con EM y para medir la magnitud de estas alteraciones, Brass y sus colegas entrevistaron a miembros de la División del Norte de California de la Sociedad Nacional de EM del Norte que fueron reclutados en 2011.
Se enviaron más de 11.000 encuestas por correo a los posibles participantes, de los cuales 2.375 cumplieron los criterios de inclusión. De acuerdo con la epidemiología de la esclerosis múltiple, la mayoría eran mujeres (81%) y caucásicos (88%), con una edad media de los participantes de 54 años. La encuesta incluía preguntas para evaluar la apnea obstructiva del sueño, la somnolencia diurna, el insomnio y el síndrome de piernas inquietas.
Casi el 52% de los participantes reconoció que les lleva más de media hora conciliar el sueño por la noche y casi el 11% dijo haber tomado un medicamento para dormir. Cerca del 38% dio positivo para la apnea obstructiva del sueño; casi el 32% tenía insomnio de moderado a severo y cerca del 37%, síndrome de piernas inquietas.
El insomnio moderado fue experimentado por casi el 25% de los encuestados, pero la mayoría de los participantes del estudio no habían sido diagnosticados con un trastorno del sueño por un médico. Sólo un poco más del 4% dijo haber sido diagnosticado por un médico con apnea obstructiva del sueño, estadísticas similares a las que se observaron para otros trastornos del sueño.
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