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Conclusiones después de las Jornadas Científicas de EM

Felicito a la Asociación Asturiana de Esclerosis Múltiple por organizar estas jornadas científicas un año más y agradezco el esfuerzo y la participación de todos los ponentes que han colaborado. Os resumo las ideas que han sido (para mí) más importantes:

 

  • En el ámbito de las prestaciones sociales y laborales, la esclerosis múltiple se tiene en cuenta de forma expresa y existe un mayor reconocimiento a nivel administrativo. Las últimas sentencias se hacen eco de la esclerosis múltiple: el hecho de que se conozca más la enfermedad, hace que tenga una trascendencia reflejada en la práctica. Recordemos que la enfermedad y sus consecuencias son distintas para cada persona y no se pueden evaluar igual.
  • No hay una dieta específica que mejore los síntomas de la esclerosis múltiple. La recomendación es la misma que para cualquier persona no afectada: perder peso para mejorar la movilidad, fraccionar las comidas durante el día para reducir la ansiedad, tomar raciones más pequeñas y restringir el aporte calórico. Además, para evitar el estreñimiento (especialmente en personas con movilidad reducida) se recomienda tomar fibra y abundantes líquidos, así como hacer algún tipo de ejercicio físico. Es preferible obtener los nutrientes directamente de los alimentos, no de los suplementos.
  • En los resultados de una encuesta realizada a 75 pacientes de esclerosis múltiple, quedó reflejado que aproximadamente la mitad de los encuestados no estaban recibiendo ningún tipo de rehabilitación. La percepción de la calidad de vida de los encuestados es buena, a pesar de las dificultades, y es directamente proporcional al nivel económico.
  • Con respecto a los factores ambientales que pueden influir en la aparición de la esclerosis múltiple, me gustaría destacar la hipótesis higiénica que afirma que el poco contacto con gérmenes y virus en la infancia nos predispone a desarrollar enfermedades autoinmunes. En los países con mayor nivel de desarrollo económico aumenta la incidencia de estas enfermedades. Por ejemplo, las personas que hayan estado en contacto con el virus de Epstein-Barr en la adolescencia (y hayan desarrollado mononucleosis) tienen 2,3 veces más riesgo de padecer esclerosis múltiple, pues el virus reside latente en el cuerpo en los linfocitos B.
  • En cuanto al consumo de tabaco, debemos incentivar su abandono, pues la nicotina aumenta la permeabilidad de la barrera hematoencefálica. Los fumadores tienen un 50% más de riesgo de padecer brotes y alteraciones relacionadas con la esclerosis múltiple, y desarrollan más discapacidad en menos tiempo.
  • Por otro lado, se han realizado algunos estudios en países del norte de Europa que demostraron que pequeños incrementos de vitamina D, que inhibe la proliferación de linfocitos T, disminuyen los brotes en un 10%.
  • Para tratar la fatiga, debemos seguir una serie de consejos higiénicos como seguir un ritmo adecuado de sueño, planificar nuestras actividades y hacer calendarios, incluir períodos de descanso y establecer límites sobre lo que podemos hacer o no.
  • Para tratar los trastornos de la marcha, se recomienda la fisioterapia (en la medida de lo posible) y el nuevo medicamento fampridina (Fampyra) probado en pacientes de los hospitales asturianos ha dado mejores resultados que los esperados por los propios médicos, con independencia del tipo de esclerosis múltiple y del tratamiento de base. Lo ideal sería disponer de medios suficientes para que los pacientes con esclerosis múltiple realizaran algún tipo de rehabilitación todos los días.
  • Estamos en un momento en que aparecen nuevos tratamientos, como el interferón pegilado (Plegridy) cada 2-4 semanas, Copaxone 40mg 3 días a la semana, alemtuzumab (Lemtrada), teriflunomida (Aubagio) y dimetilfumarato o BG-12 (Tecfidera). En los dos primeros tratamientos, ya conocidos, se modificaría la frecuencia de administración. De los tres últimos tratamientos, todavía existen muchas dudas acerca la eficacia, la seguridad y los efectos secundarios a largo plazo, así como de su efectiva incorporación a la cartera de medicamentos de los hospitales españoles por cuestiones de carácter económico. La parte negativa es que las formas progresivas de la esclerosis múltiple continúan siendo las grandes olvidadas.

 

Nuevos tratamientos orales para la esclerosis múltiple

Aunque no existen unos parámetros estrictos para recomendar tratamientos de primera línea en esclerosis múltiple remitente-recurrente, los interferones o el Copaxone® suelen ser la terapia inicial escogida por muchos doctores. Sin embargo, los efectos secundarios y las propias inyecciones suelen ser incómodos. Ante este panorama, los tratamientos orales son una opción innovadora para los pacientes.
Gilenya® (fingolimod) fue el primer medicamento oral para tratar la EM aprobado por la FDA en 2010. Recientemente, han aparecido otros tratamientos orales: Aubagio® (teriflunomida) en 2012 y Tecfidera® (dimetil fumarato) en 2013.
Gilenya® impide que los linfocitos pasen al sistema nervioso central y produzcan inflamación y daños a las células nerviosas.
Se ha demostrado que reduce los brotes en un 52% comparado con interferón beta 1-a en un año, y que reduce la progresión de la enfermedad y el número de lesiones visibles en resonancia magnética.
Los efectos secundarios más comunes incluyen dolor de cabeza, aumento de las enzimas hepáticas, diarrea y tos. Un efecto menos frecuente es el edema macular, una inflamación de un área de la retina responsable de la visión central. Gilenya® no podría ser utilizado por personas con historial de enfermedades cardiovasculares. Los pacientes deben estar monitorizados antes y durante las 6 horas siguientes a la primera dosis, comprobando el pulso y la presión arterial.
Aubagio® protege los nervios y reduce el número de células blancas de la sangre en el sistema nervioso central.
En los estudios clínicos se demostró que los brotes bajaron un 31%, la progresión de la enfermedad se redujo en un 30% y las lesiones en un 80% comparado con placebo.
Los efectos secundarios típicos de Aubagio® incluyen dolor de cabeza, alopecia, diarrea, náuseas, síntomas pseudogripales y parestesias en manos y pies. Otros síntomas menos comunes son daños al hígado, aumento del riesgo de infecciones y de la tensión arterial.
Los pacientes no deben tomar Aubagio® si tienen problemas de hígado, si son mujeres embarazadas o en edad reproductiva (sin medidas anticonceptivas efectivas) o si toman un medicamento llamado leflunomida que se utiliza para tratar la artritis reumatoide. Ni las mujeres ni los hombres puedes utilizar Aubagio® si están planeando un embarazo. El medicamento puede permanecer en el cuerpo hasta dos años después de finalizar la terapia, y podrían ser necesarios tratamientos especiales para eliminarlo.
Tecfidera® activa una vía química que ayuda a proteger las células nerviosas del daño y la inflamación.
En los estudios clínicos se demostró que sus efectos son similares a los de otros tratamientos: reduce los brotes (19%), la progresión de la enfermedad (38%) y el número de lesiones (72-90%).
Los efectos secundarios normales son enrojecimiento de la piel, picor, sarpullidos, diarrea y náuseas, que suelen aparecer al inicio del tratamiento y disminuir con el tiempo. Tecfidera® se toma dos veces al día y es recomendable acompañarlo con la ingesta de comidas para aliviar estos síntomas.
Se realizan análisis de sangre periódicamente para vigilar el recuento de células sanguíneas, y si el paciente desarrollara una infección grave, el tratamiento podría ser retirado temporalmente.
Más información sobre tratamientos orales para EM en: