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Las navidades y sus regalos

Estas últimas navidades las he vivido con una sensación muy extraña, de no encontrarme cómoda, a gusto, casi en ningún momento ni en ningún lugar. En realidad, casi todo el mes de diciembre.

navidades

Al principio, pasé varios días con una especie de resfriado. Tenía algún que otro estornudo y mi cara estaba pálida, aunque no tenía fiebre. Me sentía cansada, pero por lo menos podía hacer mis ejercicios.

La semana siguiente, sentí cierta rigidez en las rodillas y los tobillos y caminaba muy torpe. De un momento a otro la sensibilidad en los pies cambiaba, con hormigueos y descargas como de corriente en la pierna derecha… Un día era la pierna. Otro día, un pie. Luego, los dos…

Llamé a mi enfermera y le expliqué lo que me sucedía: rigidez muscular y parestesias, como en mi último brote, que van y vienen, no acaban de quedarse ni de marcharse. Por mis experiencias previas con resfriados y por esa forma de presentación, descarté un brote. Le comenté que el año anterior me presenté en urgencias con algunos síntomas alterados también intermitentes y que los médicos allí me aconsejaron tomar corticoides orales en casa.

Entonces acordamos repetir este tratamiento y ahorrarme así una visita a urgencias. Desde la primera toma noté cambios: dormí mejor, pude caminar con más fluidez y sin hacer tantas paradas para descansar, y la sensibilidad se fue normalizando.

Un efecto secundario muy habitual de los corticoides, que siempre me ha ocurrido, es el aumento de la frecuencia urinaria, pero en un momento llegué a notar sensación de quemazón, de querer orinar más de lo que tenía, entonces fui al médico de cabecera para descartar que fuera infección. No había tenido fiebre, y me dijo que tomara
directamtente el antibiótico (sobres de fosfomicina) como tratamiento preventivo. He notado la recuperación un pelín lenta debido a que en general, mis procesos de micción y el concepto de urgencia se han visto alterados por la esclerosis múltiple, también desde el último brote.

Estos pequeños contratiempos han tenido lugar en el contexto de las navidades, raro de por sí, con sus cambios de horario y de rutinas. He intentado mantener mi pequeño paseo de todos los días. He evitado algunas reuniones familiares y comidas fuera de casa. Pasé mucho tiempo descansando. Incluso hablé menos de lo habitual (que ya es poco), para no cansarme demasiado. Y por supuesto, no he ido de compras.

Por suerte, la resaca metafórica de las navidades ya ha pasado y la rutina ha recuperado el mando.

A los Reyes Magos les pedí un poco de energía y salud. Mejorar, aunque fuera poco a poco, y me lo han concedido.

Cómo paso la Navidad con EM

Nos pueden gustar más o menos, pero las fiestas navideñas siempre alteran nuestra rutina y desde que tengo esclerosis múltiple no las vivo de la misma forma.

navidad con em

 

Las vacaciones de Navidad me dan la oportunidad de ver a familiares y amigos a los que no veo a menudo y pasar tiempo con ellos, aunque tantos eventos sociales concentrados en tan poco tiempo pueden resultar agotadores. Por eso lo mejor es hablar directamente con nuestros seres queridos y decir cómo nos encontramos: si necesitamos tumbarnos un rato, si queremos ir a un sitio tranquilo con poco ruido para conversar tranquilamente, o si preferimos quedarnos en casa.
No pruebo el alcohol (más bien por cuestión de gustos) e intento evitar las comidas excesivas y a deshora. También procuro no trasnochar, para mantener los horarios habituales en la medida de lo posible: dar mis paseos, poner el tratamiento…
Y como siempre toca hacer alguna compra (para ayudar a los Reyes Magos), voy a las tiendas los días entre semana y a las horas de apertura, cuando hay menos gente y sin dejar todo para el último momento. Para no cansarme, lo que puedo, lo compro por Internet, que lo traen a casa y así evito los desplazamientos, las colas y las multitudes.
En días como éstos, y aunque suene a tópico, nos sentimos más sensibles emocionalmente. Echamos de menos a personas, recordamos momentos significativos, e incluso versiones anteriores de nosotros mismos, cuando nos encontrábamos mejor y podíamos hacer más cosas que ahora. No lo podemos evitar pero no es exclusivo de esta época, porque estos pensamientos seguro que nos pasan por la cabeza en muchas ocasiones durante el resto del año.
Lo que importa es estar con los que queremos, evitar los excesos, mantener las rutinas y descansar.
¡Felices fiestas!